martes, 28 de agosto de 2012

Aventuras y desventuras de la chancla de playa

Solo podría comparar este misterio con el de los calcetines desparejados, aunque este es mucho más fácil de resolver. De viaje todo es emocionante y se pierde atención a la chancla básica, pobre…. Hoy he visto un caso típico, el mochilero descalzo no recordaba ni dónde ni cuándo había perdido sus pobres chanclas. Solo se dio cuenta cuando fue a coger la moto y no le quedó más remedio que conducir descalzo hasta que encontró una ¨zapatería vietnamita¨ donde el número más grande eran dos menos que el suyo. Aun así, y por menos de un euro, consiguió una chancla sustituta que durará hasta la próxima desventura.

El caso mas salvaje que conozco es en las fiestas de noche de las playas tailandesas. El 50% de las noches te vuelves a casa con chanclas ajenas y si no espabilas rápido descalzo. Os enseño una foto de un “monumento” dedicado a las chanchas perdidas por el mundo.



CONCLUSION, si pierdes tus chanclas piensa que lo raro es no haberlas perdido antes y comprarte otras por menos de un dólar.

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