Solo podría comparar este misterio con el de
los calcetines desparejados, aunque este es mucho más fácil de resolver. De
viaje todo es emocionante y se pierde atención a la chancla básica, pobre…. Hoy
he visto un caso típico, el mochilero descalzo no recordaba ni dónde ni cuándo había perdido sus pobres chanclas. Solo se dio
cuenta cuando fue a coger la moto y no le quedó más remedio que conducir descalzo
hasta que encontró una ¨zapatería vietnamita¨ donde el número más grande eran
dos menos que el suyo. Aun así, y por menos de un euro, consiguió una chancla
sustituta que durará hasta la próxima desventura.
El caso mas salvaje que conozco es en las
fiestas de noche de las playas tailandesas. El 50% de las noches te vuelves a
casa con chanclas ajenas y si no espabilas rápido descalzo. Os enseño una foto de
un “monumento” dedicado a las chanchas perdidas por el mundo.
CONCLUSION, si pierdes tus chanclas piensa
que lo raro es no haberlas perdido antes y comprarte otras por menos de un dólar.
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