domingo, 15 de mayo de 2011

Arrivederci Sicilia

Día 5. Salvatore, ¡nuestro Salvador!

La Semana Santa en Sicilia tiene una gran importancia, hasta el punto de que todo está cerrado. Nos dijeron que el lunes volvería a la normalidad, cosa que nunca ocurrió.

El lunes era 25 de abril y, además de la Fiesta de la Liberación, era la  Pasquetta, por lo que no sólo todo permanecía cerrado sino que además había servicios mínimos de transportes. Fue imposible alquilar un coche o coger un bus. Sólo existía una opción para aproximarse a la Reserva Natural dello Zingaro, coger el único tren que nos acercaría a Castellammare del Golfo. Digo acercaría porque la estación de tren está a 3 Km. de la ciudad que está a  10 Km. de Scopello que a su vez se encuentra a 2 Km. de la reserva natural.


Único tren, de un vagón, que nos acercó

Vistas desde el tren

Sin buses y sin posibilidad de alquilar ni una bici ni una moto sólo nos quedaba una solución: recurrir al clásico pero siempre apasionante autostop. Unos chicos nos acercaron al pueblo, pero aún nos quedaba bastante para llegar y estaba atardeciendo. Nuestro sueño de visitar la reserva en este viaje se desvanecía.

Fue entonces cuando conocimos a Salvatore quien cambió el rumbo de nuestro día y de nuestro viaje.

Comenzamos a hablar con él sobre nuestro problema con el transporte y acabamos hablando de sus nietos. Supongo que percibió la ilusión que nos hacía descubrir aquel lugar, del que tanto nos habían hablado, que sin más se ofreció a acercarnos con su coche.

Cuando llegamos al parque ya estaba atardeciendo, es más, estaba cerrado, pero Salvatore habló con los encargados de la entrada y no hubo ningún problema  para visitarlo ya que él solía trabajar allí. ¡No nos lo podíamos creer, no sólo habíamos conseguido llegar al parque sino que estábamos solos en él con un guía de excepción! La reserva es impresionante y más si la visitas al atardecer.

Riserva Naturale dello Zingaro

Cuando anocheció volvimos al coche y  visitamos Scopello, un pueblo muy pequeño con un encanto único donde hubiera sido interesante dormir (vimos que había muchas pensiones). No dormimos allí ya que Salvatore insistió en que nos quedáramos en su casa. Compramos una pizza deliciosa tamaño “extrafamiliar”, una botella de limoncello y cenamos en su casa con su mujer mientras nos hablaba de sus 8 hijos y de sus 8 nietos. ¡Fue sin duda la noche más especial del viaje!

Día 6. Amaneciendo en los mercados de Palermo.

A la mañana siguiente Salvatore tenía que trabajar en Palermo por lo que nos levantamos tempranito, a eso de las 6,  y fuimos con él y con su compañero de trabajo hasta la estación central de Palermo.

Salvatore, Rosa y Pau
Desayunamos un corneto con un café macchiato y vimos como montaban los 3 mercados principales de la cuidad (La Vucciria, Ballaro y Capo). ¡Nos encantan los mercados del mundo! En concreto los  sicilianos,ya que tienen mucha personalidad, acentuada quizás por las cabezas gigantes de pez espada y  las frutas y verduras de colores intensos. 

Mercado Ballaro

Mercado de la Vucciria

Mercado Capo
Aún nos quedaban especialidades por probar. Esta vez apostamos por la pasta a sarde,  en el mercado de la Vucciria. Entramos en un local nada turístico únicamente frecuentado por locales, abierto desde 1934 y regentado por la tercera generación de la familia Minà (platos por  2€).

Continuamos paseando por Palermo visitando la Catedral, parques y palacios. Aunque teníamos planeado visitar la Cappella Patina, al llegar allí y ver la cola cambiamos de opinión.

Piazza Marina "Ficus Benjamina" de 150 años y 25 metros!!

 Muy cerca del Teatro Massimo esta la Foccaceria de Massimo (Via Bara all Olivella 76 ). Es un local más que recomendable, no sólo por el precio (5€ persona) sino porque los antipasti están realmente deliciosos. Hay que tener un poquito de paciencia porque el sistema para pedir es algo especial y porque está a rebosar. 

Llegó la hora de irse no sin antes comprar unos recuerdos culinarios que harían nuestra vuelta a casa un poco menos dura.

Y es que si algo nos enamoró de este viaje fueron sus delicias culinarias y la hospitalidad de los sicilianos.


Consejos:


  • Alquilar un coche. Aunque el presupuesto del viaje subirá tendréis mucha más libertad para viajar. Sólo apto para valientes. Pudimos comprobar la fama de conducción temeraria de los sicilianos.

  • La mejor época para viajar es junio y septiembre, ya que en principio el tiempo acompañará, y podréis disfrutar de la playa.  Nos comentaron que en Julio y Agosto Sicilia se llena de turistas y los precios se disparan.

  • Internet escasea pero preguntando y buscando lo encontraréis. Aunque resultó complicado, tuvimos acceso en todos los pueblos.

  • Preguntad a los locales, la gente es muy amable y os ayudarán a descubrir nuevos lugares que no aparecen en las guías. Si es necesario os acompañarán hasta la puerta. Incluso como nos ocurrió, puede que os alojen en su casa.

  • Probad todo lo que os llame la atención. La comida es única, variada, bastante económica pero, sobre todo, exquisita.








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